Ya es hora…

Es hora de soltar anclas de abrir alas de aceptar el reto. Es hora de olvidar lo que queda en el olvido, de darle espacio a lo incierto, de agradecer lo vivido. Es hora de sondear el destino, de aceptar la prueba y el error, de dar la bienvenida al incierto camino. Es el momento ya repetido de sabernos fuertes…

Cuidar amando

Es más fácil construir niños fuertes que reparar adultos rotos.   – Frederick Douglas –   Ser padres y no mirar bien a los hijos… no lo comprendo en absoluto. No me cierra desde mi visión de no-madre, pero en mi mirada de Mujer está mi niña. Y yo a esa niña sí la miro, sí…

Año viejo, año nuevo.

Este año ha sido extraordinario, aunque para mí ningún año deja de serlo. No puedo ser la misma después de todo lo bueno y lo malo; tiene que haber un cambio, tiene que haber otro camino… Estuve viviendo en la ciudad donde nací y crecí, después de años de no haberla pisado. Pude tocar los…

Te apagas

Decae tu piel respiras cansado te pesan las sienes de un cuerpo gastado.   Despacio aniquilan las sombras tu aliento te mueves con prisas te acuestas muriendo.   No hablas, no pides… escuchas y observas murmullos que agotan sonidos que dejas.   Aquí te despides de a poco y sin prisa allá te reciben con…

Crónica de un adiós anunciado

Creo que sabía. Lo supo aquel día abúlico, cuando sus palabras eran más fuertes que sus ganas, y ese tiempo de ella era más sabio que los deseos olvidados. Escribió en un papel ajado que encontró en el cajón de la mesa de luz, una noche de pocas estrellas, unos tragos de birra y algo de pocas…

De la ficción al manicomio

Hace tiempo que no aparezco por aquí. Y no es que haya olvidado escribir. Soy obstinada y eso no ha sucedido. Ni un solo día. Si no fuera por la presencia de estos personajes, seguramente estaría contando alguna que otra aventura o recordando con gratitud lo que he vivido para decidir qué más compartir. Sin…

El valioso tiempo de los maduros

He contado mis años y he descubierto que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que he vivido hasta ahora… Me siento como aquel niño al que regalan una bolsa de golosinas: las primeras se las come feliz, pero, cuando se percata de que quedan pocas, comienza a saborearlas profundamente. Ya…

No llores, no estoy ahí

Aunque ya somos amigas, la Parca ha querido visitarme más de una vez.  Cuando se asoma lo hace para darme algún susto, para avisarme que puede aparecer cuando menos lo imagino o lo espero, aún sabiendo yo que como buena amiga, puede llamar o pasar cuando quiera a tomar unos mates –casi siempre elige el…

Relatos de bares

Llegaron hablando en voz baja.  Él acompañaba el andar de su hijo, sosteniendo su mano derecha sobre la cabecita morena del niño.  Ella caminaba detrás con sus brazos cruzados, mirándolos de costado. Entraron al bar a las nueve de la noche, cuando aún la luna no se animaba a salir por completo y los últimos…