UN ANTES Y UN DESPUÉS

Como tantas otras veces, acostumbro a hablar en pie sobre mis zapatos, en mis huellas y en mi sentir. La mayoría de estas veces, soy yo quien se despide.  Pero me tomo el atrevimiento (no sin cierto pudor y a la vez caradurez) de manejar a duras penas una pluma y un teclado, y así fue que a la…

Y tuve que volver…

Desde hacía años, escribía al levantarse, en la escuela, en la universidad y en la oficina. Al mediodía, en las tardes y en las noches. Siempre. Escribía sin saber por qué ni para qué, al menos yo no recuerdo momento en que no lo hiciera. Observaba que a veces, estirando los brazos y doblando sus…