No hay FIN sin un GRACIAS

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Después de tres años, en los cuales he sacrificado de mi tiempo y energía para con otros, creo que me merezco sentir gratitud. No solo por mi esfuerzo personal, sino por esos otros (la otredad de la que hablaba Cortázar, aquellos que no son yo ni caminan con mis zapatos), por los lugares y los momentos. Si el regalo son las manos que lo entregan, entonces, cada proyecto personal viene acompañado de esas manos que regalan, que han sido sostén, ánimo y aguante y seguirán siendo reflejo imborrable de lo que se esconde detrás de un proyecto literario.

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Si espero un libro para agradecer, pasará el tiempo y me iré vaciando de la gratitud que siento hoy mismo, cuando escribo la palabra FIN. Yo no tengo la vida comprada, sino que respiro cada día intentando disfrutar como si fuera el último. Para los agradecimientos no deberían existir esperas, aunque luego tengamos el tiempo necesario como para corregir mil veces esa última página; nunca se sabe.

Beatriz Gassull Forbes, por abrirme la cabeza y el corazón a fuerza de insistencia. «Hay historias que merecen ser contadas», me dijo hasta el cansancio. Y no me quedó más remedio que escucharla con apertura y hacerme cargo. Gracias por la cálida tortura.

A la India y su gente, que me permitieron revisar en pensamientos y emociones lo que ya tenía en mis manos y en papeles desordenados, pero que aún no estaba escrito. A Valeria, que me vio escribir cada mañana encerrada en una habitación pero observando Bombay con fascinación a través de ventanales que ella le prestó a mis ojos. Gracias.

A Barcelona, fuente inicial de inspiración que me dio plenitud y me regaló rincones en donde mis manos no daban abasto. Y con ella a mucha gente que aportó su cuota de optimismo; en especial, a mi primo Hernán, a Mariela y a Isabella, que me dieron lugar, paciencia, ánimo y respeto, y confiaron en que mis silencios y horas de escritura irían a parar a algún lugar, aunque no supieran dónde. La confianza en brindar apoyo y sostén más allá de las certezas no tiene precio ni devolución posible. A Eleonora Lanzillotta, que confió en mí para colaborar con su propio libro y proyecto en Crecer Criando (Crianza Inclusiva), y me animó a dar más pasos y a creer que lo que se quiere se logra. A Rodolfo Morales, que me brindó la posibilidad de un café cuando me faltaban lugares de lucha contra la desconfianza y las ganas de mandar todo a la mierda (literalmente). A Valeria Massei, por acompañarme a ser. A Alejandro Borgarello, que desde el día que me conoció por casualidad o causalidad no ha parado de preguntar y dar ánimo, cerca y a la distancia. A Damián, por darme un gran ejemplo con su historia de vida. Gracias.

A Peñíscola, por ser un paraíso en donde cualquier escritor desearía volcar palabras. Si no hubiera pasado por allí largo tiempo, no habría hoy manuscrito posible. En ella a Bettina, por ser la cálida voz uruguaya que siempre me dijo y me dice: «boluda, no veo la hora de leerte», y si lo que escribo resulta mediocre, ella me empuja hacia adelante para que cambie. Gracias.

A Mendoza, antes, durante y después. En ella a mi familia, para los cuales debo ser un marciano de Marte que no encaja en las reuniones, en los eventos, en la vida diaria. Mientras ellos desayunan, yo escribo. Mientras ellos preparan asados, yo escribo. Mientras ellos festejan cumpleaños, me dan el permiso tácito (y no les queda otra opción, pobres seres) de retirarme una hora a desaparecer por completo porque saben que para mí es un trabajo. Gracias.

A mis primas Mariana y Cocó, que me prestaron sus hogares para que yo me concentrara y pudiera avanzar en paz. No fui yo quien pidió asilo, sino ellas que me ofrecieron el espacio; yo a eso lo llamo reconocimiento: «te doy lo que te puedo ofrecer para colaborar con tu vida». A mis hermanos y a mis cuñadas, por haber hecho lo mismo. A Mariella, porque no deja de alentarme como si se le fuera la vida en ello.  Y a Milagros —que insiste en llamarse María Emilia—, por el mismo motivo. Gracias.

A mis incondicionales amigas desparramadas por el mundo pero con el mismo origen: mis «Mendoza no duerme». La cantidad de artículos, talleres, novedades literarias y confianza que me han sugerido en estos años la he atesorado y estrujado al máximo, con la gratitud que siento porque me dan palmadas y patadas en la espalda y en el traste para que diga lo que tengo que decir, caiga quien caiga. Las adoro por eso y tanto más. Gracias.

A Lorena y a Elira, que se han emocionado hasta las lágrimas desde que las conocí y hasta el día de la fecha,; me hacen sentir en la obligación de mejorar y hacer algo que valga la pena. Si no es por excelencia, al menos por el hecho de superarme a mí misma. Gracias.

A Claudia Lapira, porque confió siempre en un «sí» antes de que fuera realidad, antes de que yo misma supiera con consciencia lo que estaba por hacer, hace ya años. Gracias.

A Gustavo, a Daniel y a varios amigos hombres que me ayudaron con la parte masculina que necesitaba para crear un personaje complejo, aceptando responder a mis preguntas ridículas y hasta comprometidas, sonriendo con un «todo sea por vos». Qué sería yo —mujer— sin ustedes. Gracias. Al escritor Cristian Lagiglia, especialmente, por haberme regalado un libro que me cambió la manera de verme a mí misma y de resolver el desorden de mi creatividad que no tenía un destino ni clara consciencia. Por su confianza extrema en mis letras y su asesoría gratuita a cambio de cervezas y risas. Gracias.

A Neuquén. En ella a Karina, por su confianza trece años atrás, cuando me leía y me empujaba a que hiciera algo con eso que ella leía. A Valeria Fernández, que cuando éramos adolescentes me decía: «vos deberías escribir»; creo que me reí a carcajadas (ella nunca supo que yo ya escribía). Escuchar a los amigos cuando hablan o cuando callan es de sabios, pero yo lo aprendí solo con el tiempo y la experiencia. A Carina Hernando, que se ríe a la par de mis locuras y confía no solo en quien he aprendido a ser, sino en quien puedo llegar a convertirme. Con ellas, a todo un grupo de amigas y amigos que me impulsan a ser mejor, mandándome material en privado para que descubra, lea, aprenda y me supere. A los bellos escritores con quienes compartí la labor de escribir, corregir y editar un libro de cuentos, relatos y poemas de muchos escritores neuquinos y «extranjeros» que eligieron la Patagonia Argentina como casa e inspiración. Mi agradecimiento hacia ellos es infinito, por la confianza, por el apoyo, por el respeto a las letras y también a los intentos fallidos. A Priscilla por ser quien es, y encima, enseñarme los secretos que ella como escritora desparrama con humildad y sabiduría. A Mariale, porque de ella robé los nombres de los personajes principales sin que se enterara a tiempo. Yo vivía en Barcelona, ella en Neuquén; cuando supo, pegó un grito de alegría. Ellos también te agradecen haberse materializado.  Te debemos una, dos y mil, querida Mery. A Verónica Moni Argento, que me prestó una habitación, una computadora, una perra compañera y un rincón de su mesa para que yo tecleara hasta el cansancio o se me adormeciera la mano derecha con tal de avanzar y sacarle jugo al tiempo. El valor del tiempo… creo que las dos lo entendimos de la misma forma. Me ayudó en todo el proceso esos meses, aguantando mis horarios marcianos y mis silencios infinitos. Y a mucha gente que no menciono aquí pero que estuvo detrás un año entero, preguntando, ofreciendo, escuchando. Gracias.

A Santiago de Chile, por esos rincones hermosos que me acercaron al final. Yo soy bicho de ciudad, y a las ciudades las exprimo y de cada rincón me llevo algo que pasa a ser mío. Cuando escribo, queda en mí el recuerdo de las imágenes que me rodearon en cada párrafo. En Santiago, a Claudia y a Eduardo, que también me cedieron su espacio para que yo estuviera horas dándole forma a capítulos nuevos, tachando y elaborando sueños. No fue solo el espacio; fue un zamarrón que para suerte mía llegó sin terremotos, pero que interiormente me sacudió el corazón para llegar a un final con decisión y compromiso. Gracias. A María Pitufina, que me regaló el último cuaderno que utilicé para terminar un manuscrito. Gracias.

A Verónica Viglierchio, Valeria Arias, Natalia Lodi, Virginia Riccio y Luis Escudero, por haber sido fuente de luz, de claridad, de alas en mi camino. Influyeron de forma positiva y amorosa en cada paso que di entre papeles. Sin este tipo de gente, también se pueden escribir muchísimas cosas, pero con ellos detrás no existen los bloqueos ni las hojas en blanco. Ellos me ayudaron a mirarME, y ese es uno de los regalos más hermosos que puedo recibir como ser humano y como escritora. Gracias.

A Gastón, por guardarme un primer borrador en silencio, en un lugar secreto y con confianza. Y por mostrarme un lado de la vida que me permitió entenderme mejor y construir caminos nuevos que no imaginaba para mi vida. Gracias.

A Mariana Laura, porque cuatro días antes de que ella naciera yo ya la conocía, y me buscó para dictarme diálogos y me empujó a ser quien soy entre recreos y distancias; no pasa un solo día en que ella no «controle» si estoy siendo quien estoy destinada a ser, y me encargo de devolver lo mismo. Es un compromiso, y en ese compromiso hay amor. Para escribir con total libertad y sinceridad se necesita mucho amor. Gracias.

A Hugo y a Beba (mis padres). Primero, por darme esta vida y educación, y luego por permitirme rayar papeles cuando apenas pude ponerme en pie; por darme la libertad de escribir en las pinturas y empapelados de mi habitación apenas pedí permiso. Adolescente y sin consciencia, necesitaba mirar lo que escribía. Qué mejor que despertar con frases, poemas y delirios propios inundando mi espacio más íntimo, el lugar donde la vida ya me parecía feliz porque yo sí podía escribir en grande y con colores sobre mis paredes. Gracias.

Nobleza obliga: a todos los profesores que puteé y admiré en la Facultad de Filosofía y Letras. Siento, desde el fondo de mi alma y como nunca antes, que puedo decirles GRACIAS en mayúsculas, por haberme obligado a destripar mi cerebro y corazón para que leyera, analizara y me pasara noches en vela intentando descifrar a los grandes, a los «monstruos» de la literatura que en ese entonces no entendía; de ellos sigo aprendiendo. Gracias.

Dicho lo dicho, me retiro a descansar, porque ellos también me piden un descanso. Están tan agotados como yo, porque han sufrido lo suyo, han reído, han tropezado y han aprendido a la par mía que de las historias propias y ajenas se rescata lo mejor y lo peor para darle un sentido a la vida. Y aunque los leyera solo mi madre, ya habrá valido mi esfuerzo su existencia. Mi mayor agradecimiento a las personas que me sirvieron de inspiración constante, sin darse cuenta y sin saberlo, para que yo imaginara y creara sin descanso. Gracias.

Y a ustedes/vosotros, por estar ahí detrás y permitirme leer lo que hacen, y sonreír, reír a carcajadas o emocionarme con palabras ajenas, muchas de ellas, mejores que las mías. De todos aprendo. Gracias.

La palabra «fin» NO es el fin de una historia real, pero se asemeja a muchas historias reales que conozco; cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia. 😉

Infinitas gracias a todos.

– Poli Impelli –

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Plural: 46 Comentarios Añadir valoración

  1. Dar las gracias es de los tres tabúes de esta sociedad. Me alegra que no sean tuyos esos tabúes.

    1. Poli Impelli dice:

      Me valgo de la gratitud para ser feliz. No me puedo hacer cargo de lo que se pierden quienes no la practican ;-).
      Gracias por pasar y dejar tu comentario, siempre bienvenido.

  2. Preciosas palabras! La gratitud, necesaria, esencial, básica, y a su vez tan olvidada!
    Me llena de alegría leer un post dedicado a la gratitud, de dar gracias!
    Una vez más enhorabuena!
    Y ahora soy yo quien está agradecido y te da las gracias Poli!

    1. Poli Impelli dice:

      Gracias, Iñaki. Si hay alguien que sabe de gratitud eres tú; uno termina recibiendo más de lo que da, es inmenso lo que se siente adentro.
      Gracias por tus cálidas palabras, un fuerte abrazo infinito hasta Etiopía. 🙂

      1. gracias a ti Poli de verdad! un lujazo para nosotros contar contigo

    1. Poli Impelli dice:

      ¡Gracias, María! 🙂

  3. Siempre es un gustazo leerte. A mí me das mucha alegría y me alegro mucho de haber coincidido por aquí. Gracias a tí, por ser tú, por estar ahí… Un abrazo grande y fuerte

    1. Poli Impelli dice:

      <3. Va mi corazón a tus cálidas palabras.
      Coincidimos en el gustazo, entonces (el mío por leerte a ti). Abrazo grande y fuerte de vuelta!!!

  4. O sea, volverás convertida en libro

    1. Poli Impelli dice:

      O sea… ¡eso espero!
      Jajaja, gracias, poeta.

  5. luisjuli2 dice:

    Qué bonito agradecer. Es un reflejo de lo que alberga tu inmenso corazón Poli!!!!!

    1. Poli Impelli dice:

      ¡Hola, Luis!
      Muchas gracias por tus cálidas palabras y por leerme. ¡¡¡Un fuerte abrazo!!!

      1. luisjuli2 dice:

        Gracias a ti, Poli, por estar siempre ahí!!!!

  6. Me alegro de leer que el proceso haya sido tan gratificante, felicitaciones Poli!
    Que lo anterior sea el comienzo de un nuevo viaje.
    Abrazos.

    1. Poli Impelli dice:

      Hola, Paula!
      Gracias por pasar y dejar tu buena onda de siempre. Será un nuevo viaje, así es. Graciasss! Abrazos de los míos 🙂

  7. Gabi dice:

    Qué hermoso Poli!! Ya quiero leerlo! Disfrutá cada momento como hasta ahora y seguí contagiando esa buena onda continuada!! Abrazos!!!

    1. Poli Impelli dice:

      Gabi, muchas gracias por pasar y dejar tu comentario! Y gracias por el apoyo que hay detrás de tus palabras <3
      Te haré caso, seguiré disfrutando ;-). Abrazos de los míos!

  8. ¡Muchas felicidades Poli! Disfruta los siguientes pasos.
    Abrazo.

    1. Poli Impelli dice:

      ¡Muchas gracias, colega! Intentaré disfrutar tanto como ha sido el tramo de creatividad. Abrazo grande de vuelta, gracias por pasar. 🙂

  9. María Pitufina dice:

    Yaaaaaaa quiero leerlo. Pero yaaaaaa, con una copita de un buen prosecco y salud por la vida que no deja de sorprendernos a cada momento. Te quiero amiga

    1. Poli Impelli dice:

      Pitufina, vas a tener que bajar tu ansiedad con un buen aperol (mandándome lo que sobre, si es que sobra!). Graciaaaassss, te aseguro que te vas a enterar, jaja. Te quiero, gracias por el aguante!

  10. marguimargui dice:

    He ido colando semicorcheas en los intervalos sin que te dieras cuenta para sacar una sonrisa y que tus dedos descansaran.
    Solo una cosa más… las carcajadas en directo serán la hostia.
    Mi pesha, perra mía. Gracias a ti por seguir mirándome de cerca.

    1. Poli Impelli dice:

      Es que eres tan amable… gracias por permitirle descansar a mis deditos, pesha mía.
      Solo una cosa más… luego no te quejes, que me río más de lo que pestañeo! jaja.
      Gracias, Margui, por estar cerquita y ser parte de mi interminable aprendizaje. 🙂

      1. marguimargui dice:

        Amable?
        Te has comido a wini de pu?
        Estos meses han sido jodidos y al menos nos hemos dado por culos riendo.
        Con eso me quedo
        Mucha Mierda para tu libro.

        1. Poli Impelli dice:

          Yo me quedo con lo mismo. Y sí, me he comido a Wini, jajaja. Graciasssssss, mi Margui.

  11. Mi Poli!!!’ Que hermoso
    Tienes razón no deben haber esperar para agradecer.

    El regalo en si mismo es la dedicación de quien lo prepara, como bien me haces pensar.

    Gracias por agradecer, porque con ello nos entregas y haces participe de la belleza qué hay en tu ser.

    Gracias una vez más por dar gracias, porque es entonces cuando la palabra fin, habla de continuidad, de presencia que no se va, de amor que abre como
    Una flor en primavera y de un tiempo que no espera, para inundar nuestro camino de la actitud correcta, la de la gratitud.

    Un gran abrazo

    1. Poli Impelli dice:

      ¿Pero yo qué podía esperar de ti, sino palabras repletas de luz y buen vibra? :-). Gracias, mi Awilda, por todo que nos regalas semana tras semana con una visión de la vida que ayuda a la hora de plasmar letras. Insisto que sin este tipo de gente, también se escribe. Pero yo prefiero tener a aquellos que me ayudan a mirarME, para no perder mi centro y los cuatro puntos cardinales, ya que estamos… jajaja.
      Gracias por estar aquí, en el cuore de quienes escribimos. Abrazos de los míos, a ver si nos juntan en algún destino. (Suspiro… cierro los ojos… nunca se sabe). Te quiero.

      1. No pierdo la esperanza de que el viaje de las letras nos lleve a encontrarnos mi Poli; nada de al azar, así que quien quita y de nos da la fabulosa oportunidad de compartir más allá del suspiro. Un abrazote

  12. Alejandro dice:

    Mmmmm no creo en las casualidades…..y vos?
    Te deseo toda la suerte que te mereces, y te aseguro que vas a tener suerte para regalar.
    Ya me daras algunos concejitos…..y siempre DIGNA!!!
    Un beso.

    1. Poli Impelli dice:

      No. Jamás creo en las casualidades. Gracias, Ale, desde el primer día: millón de gracias.
      Siempre, siempre DIGNA (que no suceda nunca lo contrario. No paro de reírme, ¡qué hdp! jajajaja) . Abrazo hasta Cataluña. Besos!

  13. ¡Al fin! Qué felicidad el terminar una historia, aunque duele un poco despedirse de los personajes. A partir de ahora, empieza una nueva etapa. Ojalá pronto podamos todos leer este tan esperado libro.

    Aprovecho a pasarte la imagen que subiste, pero sin ruido visual, por si querés reemplazar la que usaste: https://puu.sh/vWOA0/85e4c79767.jpg

    ¡Felicidades y a seguir adelante!

    1. Poli Impelli dice:

      Jajaja, graciassss por tu arte de diseñadora! (uf, quisiera un cuarto, jaja) Duele, sí… es una mezcla importante y vos la conocés de sobra.
      Infinitas gracias por tu presencia en mi Vida.

  14. Enhorabuena!!!! Mil besos desde mi rincón español mi nena

    1. Poli Impelli dice:

      A tu rincón español tan bello, que te lleguen mis GRACIAS y abrazos infinitos, mi Dulce Ana. 🙂

  15. MJBeristain dice:

    Poli, admiro profundamente tu vida, tu forma de ser, tu entusiasmo y simpatía, tu inteligente fascinación por las Letras y por las personas con las que tienes la “suerte” de rodearte. Me encantan tus cuadernos aunque todavía no conozca los trazos de tu escritura y me gustaría. Has conseguido emocionarme con el montón de agradecimientos y encontrar en cada uno de ellos una historia que merece ser contada. Te diría que daría mucho por tener un par de horas para conocerte y charlar contigo de veras. Mucho más te diría y Sé que entiendes que todo ello cabe en la gran y humilde palabra: Gracias

    1. Poli Impelli dice:

      Pues bien… como yo daría lo mismo, es solo cuestión de querer y ponernos en marcha, y así es como podremos encontrarnos, ¿te parece? Si la vida nos regala más días de espera, ¿por qué no hacerlo? GRACIAS infinitas por tus palabras y por estar detrás; aprendo mucho de tus letras y eso ya me engrandece.
      Bueno, no te voy a obligar a tomar mate (jajajaja), así que tu propones y lo que quepa en nuestra garganta será bienvenido: palabras -lo más importante- no faltarán. Será un inmenso placer, un regalazo para mi vida. Gracias, María Jesús.
      Abrazo de los míos, miles.

  16. Bueno Poli, espero que esta parada te sirva para agarrar impulso de nuevo. Un beso fuerte y hasta que tú quieras

    1. Poli Impelli dice:

      Daré dos pasos hacia atrás y miraré bien el objetivo, así puedo tomar buen impulso para dar otro salto. Gracias, Juan, beso fuerte hasta Santander. Gracias por estar siempre y permitirme aprender de ti. 🙂

  17. shobenicarlo dice:

    Cuarto dias antes..si si doy fe. Ya nos conocíamos. Historias que merecen ser contadas.
    Gracias a vos por apoyarte en quienes te queremos incondicionalmente porque retroalimentas de forma única y maravillosa. FIN e INICIO dos palabras que forman parte de tu vida y que la llenan de experiencia y aprendizaje..un ejemplo para MUCHOS de nosotros asi que GRACIAS a vos germà. Tq😗

    1. Poli Impelli dice:

      <3 (conformate con un corazón, que es el mío… El resto ya lo sabes TODO, je).

  18. Lore Roma😉 dice:

    Tremendas gracias… Y a vos por traer alegría, charlas mágicas y divertidas, por ser de fierro y contarme una historia​ cada cafe por medio.. éxitos en tu publicación!!!
    Y feliz descanso, hasta nuevo viaje literario .

    1. Poli Impelli dice:

      Hay historias que merecen ser contadas… dijo Bea. Y Galeano dice que estamos hechos de historias. ;-). Gracias por ser parte inmensa de la mía. Hasta el próximo café de magias… te quiero. ¡Gracias!

  19. Vero dice:

    poli Moni argento! Te quiero! Gracias por tu vida, por haber compartido mates fríos, silencios, llantos, risas, rituales ( estamos del tomate sábelo) gracias por esas charlas infinitas que llevaban a que el engendro de cuatro patas intentará mediante regunfuneos hacernos callar!. Gracias por tanto y feliz de que nuestros caminos se unieran para siempre!.

    1. Poli Impelli dice:

      Lo sé, ni hace falta que me lo recuerdes! Lo del engendro no es mi culpa ni mi responsabilidad… ha caído a tu vida para que yo me enamore, eso es todo! ajajaja. Infnitas gracias a vos, que has sido parte importante de mi aprendizaje y mis desvelos. Te deseo lo que anhelás con el alma. Te quiero!
      PD: los mates fríos… ¿era alusión a alguien en especial? jajaja. Love you.

Soy todo oídos... ojos. Bueno, que me cuentes lo que quieras.